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    viernes, 24 de noviembre de 2023

    Luna Pizarro y Sánchez Carrion

     LUNA PIZARRO Y SÁNCHEZ CARRIÓN

    El primer presidente del Congreso fue Francisco Javier de Luna Pizarro y los primeros secretarios, José Faustino Sánchez Carrión y Francisco Javier Mariátegui. Luna Pizarro manejó al Congreso hasta febrero de 1823. Nació en Arequipa el 3 de diciembre de 1780. Huérfano y sin recursos, entró al Seminario Conciliar de San Jerónimo de Arequipa a la edad de 11 años, costeando su carrera de estudios y grados el obispo Pedro José Chávez de la Rosa. Las licenciaturas en Leyes, Sagrados Cánones y Sagrada Teología le fueron conferidas en la Universidad del Cuzco. Sacerdote de profesión, fue, al mismo tiempo, abogado en Arequipa y profesor en el Seminario donde estudió. Allí tuvo a su cargo la docencia de Filosofía Moral, Física y Matemáticas. Una relación de sus méritos fechada en Sevilla en 1809 lo menciona como “el primero que enseñó públicamente en Arequipa las ciencias exactas y el que estimuló a los jóvenes a que se dedicasen a ellas”. En 1806 ocupó la prosecretaría del obispado en Arequipa y desde 1807, los cargos de vicerrector y prefecto de estudios del Seminario, en cuyas aulas contose entre sus alumnos Francisco de Paula González Vigil. Chávez de la Rosa había tenido a Luna Pizarro como secretario y familiar; y, cuando el prelado se dirigió a España en 1809, el antiguo discípulo y protegido fue el único sacerdote que se manifestó dispuesto a viajar en su compañía. En España llegó a ser nombrado capellán del Consejo de Indias y examinador sinodal del obispado de Sigüenza. Permaneció en la metrópoli entre 1809 y 1811 y observó de cerca el funcionamiento de las Cortes, lo cual le sirvió luego para su carrera parlamentaria, al poder dar reglas a sus inexpertos colegas. De regreso al Perú, ocupó los cargos de medio racionero y racionero en el coro metropolitano de Lima y secretario del cabildo eclesiástico. En 1819 optó los grados de licenciado y doctor en la Facultad de Teología de la Universidad de San Marcos. Ese mismo año llegó a ser nombrado rector del Colegio de San Fernando. Su arenga laudatoria de Fernando VII en 1820, utilizada en su contra más tarde por algunos enemigos, tiene la circunstancia atenuante de la posición oficial que tenía y de la esperanza albergadas ese año en el restablecimiento de la Constitución de Cádiz por quienes buscaban un cambio en el sistema político imperante. Se ha dicho que estableció contactos secretos con el ejército de San Martín. En los debates que surgieron en la Sociedad Patriótica sostuvo el derecho a la discrepancia cuando José Ignacio Moreno hizo el elogio de la monarquía; sin que llegara a refutar luego las ideas de este. El arzobispo Las Heras lo nombró miembro de la Junta de Purificación que debía informar sobre la conducta política de los clérigos; y San Martín le hizo integrar la Junta Censora y la comisión que debía preparar el proyecto de elecciones para diputados en el Congreso Constituyente. Sánchez Carrión, siete años más joven que Luna Pizarro (nació el 13 de febrero de 1787 en Huamachuco), fue alumno, a la vez, turbulento y estudioso en el colegio limeño de San Carlos y se había distinguido como orador vehemente, poeta y abogado en los largos años de las agitaciones precursoras de la revolución. Estaba confinado en el pueblecito de Sayán cuando San Martín entró a Lima; y desde allí mandó una “Carta” con el seudónimo “El Solitario de Sayán”, defendiendo a la República y atacando a la monarquía. En la segunda carta propugnó el régimen federal. De Monteagudo, el ministro monárquico de San Martín, le separó un odio profundo y prolongado hasta la muerte.

    No obstante, la identidad de sus convicciones, entre los dos tribunos del Congreso Constituyente existían notables diferencias. El uno había sido cauto en la época virreinal; el otro, perseguido. Mientras el primero parecía estar premunido de la ductilidad del hombre que ha vivido y viajado, en el segundo se mantenía latente la llama de sus revoltosos años de estudiante en San Carlos. Y así fue también como, en el Congreso, Luna actuó mientras Sánchez Carrión habló; Luna dirigió los conciliábulos mientras Sánchez Carrión entusiasmó a los auditorios; Luna fue su primer presidente y Sánchez Carrión su primer secretario. Pero más tarde la posición de ambos próceres cambió. Luna se alejó del Congreso por razones principistas. Sánchez Carrión siguió en su escaño, se apartó de las actitudes rígidas, contribuyendo a abrir paso al experimento de Riva Agüero, a la venida de Bolívar ya la Dictadura y, por fin, fue el redactor principal de la Constitución y el organizador de la victoria.


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