DISOLUCIÓN DEL CONGRESO POR RIVA-AGÜERO
En
Trujillo había renacido la discordia entre Riva-Agüero y el Congreso, instalado
modestamente en la casa de un particular. Algunos diputados quisieron dar
cumplimiento a la resolución del 23 de junio que lo exoneraba del Gobierno. El presidente
comenzó, por su parte, a preparar la disolución del cuerpo legislativo, y
escribió a sus partidarios para que los cabildos y el ejército se la pidieran,
a la vez que intentaba que la misma Asamblea lo acordase, sin conseguirlo. Con
fecha 19 de julio le dirigió un oficio indicando que la necesidad de combatir
al enemigo debía ser ocupación exclusiva de los patriotas. Y el mismo día
expidió un decreto por el cual disolvió, como si fuera un monarca, el Congreso
que le había dado el cargo público en el que pretendía permanecer. Se trataba,
a su juicio, de solo una facción del cuerpo legislativo, repudiada por las
municipalidades de muchos pueblos y por las fuerzas militares netamente
peruanas. Dicha facción promovía la guerra intestina, ayudaba con ello al sistema
español, gravitaba contra la independencia del Perú “que debo sostener a costa
de sacrificios los más grandes y tal vez contra la de las demás secciones
independientes de América, a quienes sería indudablemente trascendental la
subyugación del Perú”. Los diputados fueron declarados sin atribución ni
privilegio alguno, salvo volver a sus empleos o asumir los cargos que les diera
el Gobierno. En lugar del Congreso estableció “conforme a la voluntad sana de
los pueblos independientes”, un Senado compuesto de diez vocales, elegidos
entre los mismos diputados, uno por cada departamento. Eran ellos: Nicolás de
Aranívar por Arequipa, Hipólito Unanue por Tarma, José Pezet por Cuzco,
Francisco Salazar por Puno, José Rafael Miranda por Huamanga, Justo Figuerola
por Huancavelica, Manuel de Arias por Lima, Toribio Dávalos por la Costa, José
de Larrea por Huaylas, Martín de Ostolaza por Trujillo. Este personal tuvo
luego variaciones importantes. El Senado celebró veintisiete sesiones del 18 de
setiembre al 18 de noviembre de 1823. Siete diputados, Juan Antonio de Andueza,
Mariano José de Arce, Ignacio Ortiz de Zevallos, Francisco Javier Mariátegui,
Manuel Antonio Colmenares, Mariano Quesada y Manuel Ferreyros, considerados
entre los más hostiles a Riva-Agüero, fueron embarcados en la goleta Veloz
Trujillana para ser puestos a disposición de Santa Cruz, en el Sur.
No hay comentarios:
Publicar un comentario