RIVA AGÜERO, GRAN MARISCAL
La
designación de Riva Agüero para que administrara el Poder Ejecutivo con el
título de presidente de la República y el tratamiento de “Excelencia” fue
materia de una resolución del Congreso fechada el 28 de febrero, que Tagle
refrendó como encargado por este, interinamente, de dicha administración. En el
mismo documento recibió el grado de coronel del ejército, aunque lo había sido
solo de las milicias. El 4 de marzo el Congreso le confirió el grado de Gran
Mariscal de los ejércitos de la República y dispuso que usara la banda bicolor
como distintivo del Poder Ejecutivo que administra. Esta última disposición rige
todavía. Ya antes, el 31 de octubre de 1822, cuando funcionaba la Junta
Gubernativa, la misma Asamblea había otorgado a Riva Agüero una de las tres
medallas que se fundieron para distribuirse entre los beneméritos de la patria.
Aludió a este hecho el presidente en su exposición al Congreso al aceptar la
banda y no aceptar, en cambio, “el último ascenso de los guerreros más
ilustres”. Dijo que el Perú tenía generales preclaros y que con la clase de
coronel quería bajar a la tumba. Nicolás de Aranívar, presidente del Congreso,
repuso que se trataba de un premio por sus heroicos sacrificios en favor de la
libertad e independencia en circunstancias bien difíciles y también que se
quería dar el decoro necesario a la alta dignidad que ocupaba y el honor debido
al rango elevado del primer magistrado de la República. A los mismos militares
les interesaba, seguía diciendo, que el que está a la cabeza de los negocios,
el que es superior por su empleo, no fuera inferior en rango a quienes mandaba
y le obedecían. Lo positivo fue, sin embargo, que el Congreso premió no solo
con el poder político sino con el más alto grado militar al caudillo que había
provocado la rebelión de la fuerza armada contra él y que no había actuado en
una sola campaña o en una sola batalla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario