OTROS ASPECTOS DE LA OBRA DE RIVA-AGÜERO
Entre
los otros aspectos de la obra de Riva-Agüero (cuyo ministro de Guerra y Marina
fue el coronel Ramón Herrera), cabe mencionar que reorganizó la marina al
ponerla bajo el comando de Jorge Guisse; ganó respetabilidad con la llegada del
ministro chileno Campino y con la del representante de Estados Unidos, Prevost;
pidió auxilios a Chile y Argentina; inició una política más benigna con los
extranjeros; derogó el decreto de la Junta Gubernativa, expedido en las
postrimerías de su gestión, que ordenaba un sorteo de esclavos para aumentar el
ejército, atendió a la conservación del puerto del Callao; buscó renta para el
erario; procedió a recoger el papel moneda cuya amortización mediante pagos al
Tesoro o adjudicación de fincas quedó señalada; fundó la Academia Militar;
dispuso el adiestramiento de las milicias en toda la República; elevó la fuerza
armada a un número que antes no tenía; ordenó la creación de batallones, como
el cuarto escuadrón de Húsares formado por Ramón Castilla en el norte, y
decretó la efectividad del bloqueo de las costas enemigas. Al mismo tiempo,
Riva-Agüero se dirigió personalmente al Virrey para pedirle primero la
regularización de las operaciones bélicas y amenazando con la guerra a muerte.
Luego le ofreció un armisticio de dos meses, en el que conservaría cada
ejército sus posiciones, mientras se enviaban diputados al cuartel de cada uno
de los beligerantes para formalizar un tratado de paz en el cual el Gobierno
del Perú aceptaría el regreso de los españoles expulsados y concedería toda
clase de garantías y facilidades a los intereses peninsulares. El Virrey
rechazó estas propuestas. La contratación en Londres, por los comisionados
Diego Paroissien y Juan García del Río, que había enviado San Martín, de un
empréstito de un millón doscientas mil libras esterlinas, permitió que el
Gobierno contara entonces con cuantiosos fondos. Riva-Agüero insistió en alejar
de su lado al ejército nacional que podía protegerlo en caso de un conflicto
interno y organizó una nueva expedición a los puertos del sur, la “segunda
expedición a Intermedios”. Salió ella del Callao entre el 14 y el 25 de mayo.
Constaba de poco más de cinco mil hombres. El plan de campaña era complicado y
su éxito dependía del concurso simultáneo de fuerzas diversas y heterogéneas,
incluyendo las que debían aportar Colombia, Chile y Buenos Aires, todo lo cual
requería el comando de un hombre superior.
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